El riscal basáltico

Dos coladas de lava, una encima de otra, y dos ríos que las han ido recortando. El resultado es la pared sobre la que se levanta el pueblo.

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El riscal basáltico de Castellfollit de la Roca visto desde la orilla del río Fluvià
Enfo · CC BY-SA 3.0 · Fuente
Coordenadas
42.21865, 2.55398 · Ver en OpenStreetMap · Fuente
Web oficial
Riscal basáltico de Castellfollit

Qué es

El riscal (en catalán, cinglera) es la pared de basalto sobre la que se asienta el casco antiguo de Castellfollit. Se alarga casi un kilómetro y separa el pueblo de los ríos que lo rodean: el Fluvià por el norte y el Toronell por el sur, que se juntan al pie de la roca.

Sobre la altura, las fuentes oficiales no dan la misma cifra. Turisme Garrotxa habla de 50 metros, o de más de 50 en su ficha del riscal; el Parque Natural y el Ayuntamiento, de unos 40. La ruta de patrimonio de la comarca precisa que los 50 metros se alcanzan en el punto más alto, así que la diferencia puede deberse, al menos en parte, al tramo que se mida.

Cómo se formó

El riscal no es una sola capa de roca, sino dos coladas de lava que llegaron por valles distintos y quedaron una encima de otra:

  1. La primera colada bajó desde la zona de Batet siguiendo el valle del Fluvià.
  2. La segunda llegó desde Begudà por el valle del Toronell y cubrió a la anterior. Entre las dos quedaron sedimentos, restos del suelo que se formó sobre la primera antes de que llegara la segunda.

Las edades tampoco coinciden en todas las fuentes. La ruta de patrimonio de la Garrotxa da unos 217.000 años para la colada de Batet y unos 192.000 para la de Begudà, y Turisme Garrotxa también sitúa el origen hace más de 217.000 años. Una ficha más antigua del Parque Natural, actualizada en 2009, y la página del Ayuntamiento sobre el itinerario atribuyen a la primera colada una edad escrita como «350.00», que parece una errata por 350.000 años, y dejan la segunda sin fecha. No hemos encontrado una fuente científica que zanje la cuestión.

Al enfriarse, la lava se ordenó de dos maneras. Según la explicación de Patrimoni Garrotxa, la parte alta forma columnas, porque se enfrió en reposo, y la de abajo forma losas, porque la lava aún se movía. Las columnas son lo que más llama la atención desde el río.

Una pared que sigue cambiando

Los ríos excavan la base de la roca, y el agua de lluvia que se filtra en el basalto, al helarse, la fractura. Por eso la pared sigue retrocediendo y está vigilada. Según NacióDigital, en 2023 el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya instaló sensores de movimiento en la cara norte, frente al Fluvià, donde hay una grieta conocida desde hace años. Según la web de su proyecto, un equipo de la Universitat Politècnica de Catalunya fotografía además esa cara norte cada hora desde junio de 2021 para detectar movimientos de las columnas.

Para el visitante, esto se traduce en algo sencillo: mira la roca desde los caminos señalizados y no te acerques a la base fuera de ellos.

Dónde verlo mejor

  • Desde la pasarela del Fluvià. La pasarela de madera cruza el río al pie del pueblo. Es la vista de abajo arriba más completa, con las columnas y las casas encima.
  • Desde el puente de la carretera. Al norte del pueblo, junto al puente sobre el Fluvià, se ve de frente la cara norte del riscal. Lo explicamos en fotografía.
  • Desde arriba. En la plaza-mirador de Josep Pla estás encima de la roca y ves el valle, pero no la pared.

La forma más cómoda de ver las tres cosas es la ruta a pie del itinerario 13, que baja al río y vuelve a subir al pueblo.

Lugares

Panorámica de Castellfollit de la Roca sobre el riscal, tomada junto al puente de la carretera sobre el Fluvià
José Luis Filpo Cabana · CC BY 3.0 · Fuente

Vista desde el puente del Fluvià

Junto al puente de la carretera sobre el Fluvià, al norte del pueblo, se ve de frente la cara norte del riscal con las casas en lo alto.

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Fuentes